Ruta a las Tablas de Daimiel. 27 de mayo

Antes de que llegue el calor del verano y la escasez de agua, queremos aprovechar la humedad de la primavera para visitar una zona especialmente bonita en esta fecha: Las Tablas de Daimiel.

La ruta onroad que hemos preparado, discurrirá por pequeñas carreteras manchegas que se irán adentrando en la meseta con hitos tan significativos para nuestra historia como el castillo de Almonacid (de origen árabe) en el que se libró y perdió la batalla de Almonacid contra el ejército francés; o el castillo de Peñas Negras, al poco de dejar atrás Mora. Visitaremos también Consuegra, con sus molinos de viento, y nos aproximaremos a los Montes de Toledo y el PN Natural de Cabañeros para llegar por sus sinuosas carreteras hasta Las Tablas de Daimiel.

Allí tenemos previsto un paseo por la Ruta de la Isla (2,5 kms / 1,5 hora) de forma circular para disfrutar de la vista a las zonas más húmedas y de las pasarelas de madera que tanto hemos visto en fotografías.

Comeremos de tipo picnic aprovechando la belleza del lugar, esperando que haga buen tiempo. Así que no podemos olvidar la mochila, un calzado para caminar y la cámara de fotos.

El retorno lo tenemos previsto por los Montes Toledo hasta Orgaz, donde haremos la despedida oficial. Sin perjuicio de que luego volvamos en grupo hasta casa.

Datos de la Ruta:

Itinerario: onroad, de unos 415 kms aprox

Tiempo estimado de llegada a Madrid: 19.30 de la tarde.

Comida: picnic llevado por cada uno

Importe: 15 euros (30 no socios)

Forma de confirmación: ingreso en la ccc habitual

El lugar y hora de salida será la gasolinera Repsol de la A-42 previa a la salida de Parla Norte a las 09.00h (depósitos llenos para salir). (Repsol La Cantueña en la Autovía de Toledo, 28946, Madrid https://goo.gl/maps/2Qhaeh6t5CS2 )

 

Crónica de la ruta por Luis Cabezas:

 

Los madrugones siempre pesan, sobre todo en fin de semana, pero con un buen motivo y media hora más de sueño, todo se hace más llevadero. Por eso, a las nueve ya estábamos todos departiendo en la gasolinera en la habíamos sido citados, con los depósitos llenos, el día por delante y la Mancha por recorrer.
Y pusimos rumbo a la Ciudad Imperial para disfrutar del mirador natural de la ciudad que es la orilla opuesta del río Tajo, cerca de la peña del Rey Moro, Toledo, lleno de leyendas… Allí nos esperaban con sus motos de enduro Jota y Óscar, quienes iban a disfrutar a su manera campera del día que AEMOTUR nos había organizado.
Volvimos a coincidir con ellos estando ya en lo alto de la peña que sustenta el castillo de Almonacid, recortando silueta contra un cielo absolutamente limpio y luminoso que anticipaba el calor que nos iba a acompañar durante el resto del día. Algunos llegaron hasta la misma puerta, como queriendo conquistarlo, como antaño hizo el Cid Campeador. Otros nos quedamos en una explanada anterior, viendo las primeras maniobras del dron que seguro nos vigilará en futuras excursiones.
Tras esa parada nos encaminamos a Tembleque, a fin de almorzar y disponer de un rato de conversación, algo escasa casi siempre que se viaja en moto y, sobre todo, en solitario. Buenísimo el bocadillo de queso manchego, como no podía ser de otra forma, y sorprendente la belleza de su Plaza Mayor, no hace mucho restaurada, típico ejemplo de la arquitectura de la zona con su doble función lúdico-festiva como lugar de esparcimiento habitual de la población , o como plaza de toros rectangular cuando la fiesta lo demanda.
Repuestos con el almuerzo, las carreteras manchegas nos llevaron, cruzando Turleque (hay que ver los extraños nombres que poseen numerosos pueblos toledanos , a juicio del que escribe…) a los molinos de Consuegra. El sitio es magnífico, aunque el tráfico es elevado y el tránsito de autobuses hace imposible dejar las motos como nos hubiera gustado. Allí, los «gigantes» se dsiponen en hilera sobre el cerro Calderano a continuación del castillo, otro castillo castellano. 12 quedan, de los 13 que hubo desechando supersticiones, todos restaurados y con nuevos usos: oficina de turismo, escuela taller, museo… dejando que el pasado sea historia para deleite de la vista del visitante.
El calor apretaba y se acercaba la hora de comer lo que cada cual según sus gustos había preparado la talega con las viandas y bebercios de su interés. Y de Consuegra, a las Tablas de Daimiel, humedal y parque natural. Pese a ello, la fuerza del sol dividió al grupo entre los campistas que decidieron hacer uso de las instalaciones del parque, y quienes disfrutaron del menú de algún restaurante local, que cada cosa tiene su encanto.
Por ese motivo, el tremendo calor de la hora, fue imposible el paseo por el interior del parque. Sin embargo, Quique Arenas, nuestro guía y buen conocedor de la zona, nos sorprendió con una visita que bien solucionó aquel imprevisto: la laguna de Navaseca, cercana a las propias Tablas. Diversas aves que confieso no conocer, patos y flamencos nos esperaban al atardecer.
Y así se iba cerrando el día entre castillos, molinos y naturaleza. 
Decidimos dejar el tramo previsto de Cabañeros para otro día y tomamos camino directo hacia Orgaz, donde nos despedimos tras un merecido refresco enfrente de la iglesia de santo Tomás, obra inconclusa por problemas económicos durante su construcción.
Después, los participantes decidieron su vuelta por diversos caminos: los que iban con más prisa, autovía hacia Madrid; otros, con más calma, hasta casa por la vega del Tajo hacia Chinchón y Madrid.
Un día en moto nunca defrauda, vayas por donde vayas. Y menos los que dejan esencia Aemotur.
Yo, volveré.

Participación de AEMOTUR en la Trip & Track de Cuenca 2017

Allá por el mes de diciembre, informo a mi buen amigo y presidente de AEMOTUR, Javier Garmendia, de mi última incorporación al garaje: una vieja trail 100 % analógica (antaño reina de las pistas)  con la que ansío volver a tocar campo y disfrutar el olor a jara y romero por las sierras de nuestra comarca. Ávido conocedor de mi exquisita disposición a la aventura, me  enrola en su equipo; en un acontecimiento llamado la trip and track ( versión wild). Un prometedor evento trail en equipos de tres y motos de más de 150 kg que transcurre por la sierra de Cuenca y que logra reunir nada más y nada menos que a más de 20 componentes de la  familia AEMOTUR. A partir de aquí, los meses vuelan, las redes echan humo, que si tacos si, tacos no, botas rígidas, peto integral sí o no, GPS o tripi y un largo etcétera de asuntos  que nos mantienen entretenidos y motivados durante los meses previos; ultimando detalles, adecuando equipaciones y poniendo a punto nuestras máquinas con la ilusión de un chaval de 15 años el día que le dan las vacaciones de verano.

Por mi experiencia en estas pruebas, lo más bonito es que la ilusión comienza desde el mismo día que te inscribes y se mantiene viva durante los meses posteriores hasta que  llega el ansiado momento, que por fin llegó el pasado viernes 5 de mayo. Desde por la mañana fuimos partiendo desde nuestras casas o lugares de trabajo con el objetivo de llegar al camping de Cuenca antes del briefing que tendría lugar a las 20:00 h. Algunos osados incluso llegaron a hacer la ruta Madrid – Cuenca 100% off road, para llegar bien rodados a la prueba.  La sensación  fue indescriptible. Se terminó la jornada laboral y comenzaban 36 horas disfrutando de lo más nos gusta hacer, que es disfrutar del mundo de la moto en compañía de 200 aficionados del off road llegados de distintos puntos de España alojados en las instalaciones del camping caravaning de Cuenca que acogieron la prueba.  Todos fuimos llegando y  pasando la oportuna verificación de inscripciones para colorar nuestras motos según el orden de salida fijado por la organización. El bueno de Javier Prieto, implicado en la organización, nos  ofreció sin duda un trato preferente y nos facilitó mucho las gestiones organizativas a los recién llegados para ubicarnos en las instalaciones del camping, donde se nos dio la opción de pasar la noche en tienda de campaña o en cabaña según la elección de cada uno.  El ambiente no podía ser mejor con doscientas motos “dándose” calor en el recinto , lo cuál hacia obligatorio el paseíto de ida y vuelta  disfrutando de tanta tecnología  junta y quedando evidente qué marcas lo están sabiendo hacer bien a día de hoy en el mundo del trail. Terminamos el Briefing en el que repasamos los puntos claves de los recorridos previstos para el día siguiente así como las normas a tener en cuenta para que todo se desarrolle con la normalidad y seguridad deseadas. No olvidemos que esto es un evento no competitivo en que todos ganamos  por el mecho hecho de terminar, cuyo objetivo es volver a casa relajado, con una buena dosis de compañerismo y nuestras monturas  asquerosamente sucias.

Anochece en el camping y es buen momento para charlar con muchos compañeros que solo conocíamos por la redes y que a mi personalmente me encantó conocer y poner cara. Buena gente dónde los haya; Todos ellos, sin excepción. Algunas charlas de corrillo se transformaron en interesantes conversaciones y continuaron durante la multitudinaria cena en el comedor del camping  e incluso después para los más “nocturnos”. La verdad es que el clima que se respiraba en los alrededores del  camping  era espectacular. La noche transcurrió como un rayo para los dormilones y muy lenta para los que la prueba del día siguiente nos llenó de emoción y nerviosismo y nos arrebató el sueño como si al día siguiente nos fuésemos a casar o tuviésemos el examen de final de curso.

A las 07:00  todos arriba. ¡Empieza lo bueno !. Nos ataviamos con la dedicación y el  respeto de los grandes toreros y partimos la arena con nuestros petos y cascos como auténticos gladiadores.  Los equipos comenzamos a salir con diferencias de dos minutos; la mañana empieza fría  y con alguna nube pero sin lluvia prevista para la jornada. Tras un pequeño trazado de asfalto bordeando el río Júcar, nos meteros en pistas de tierra, anchas y muy rápidas que nos permiten ir entrando en calor y  “encontrar” la postura encima de la moto. ¡ Todo es perfecto! , la moto va de miedo y compruebo que la combinación  de neumáticos elegida ha sido la correcta; Las fuerzas están a tope.  Abrimos gas conscientes de que tenemos todas vidas (como en los videojuegos) y una vez hemos calentado convenientemente, no  podemos evitar deleitarnos con  las primeras cruzadas “dakarianas” que me provocan más de una sonrisa bajo el casco.  Las pistas de tierra han aceptado muy bien la lluvia del día anterior y nos dan mucha seguridad a la hora de dar gas y frenar estas “gordas” que se dejan llevar por la ley de la gravedad y cuyas inercias hay que conocer bien para no tener sorpresas.

Mi KLE 500 parece  haber rejuvenecido, en algún momento creo que estoy encima de mi vieja enduro de 2T, pero rápidamente  el amortiguador trasero se encarga de recordarme lo que realmente llevo entre manos.

Tras las pistas de tierra, intercalamos pistas de piedra pequeña y suelta que me llevan varias veces a ensayar el puro estilo “Dirt track” y me hacen ser consciente del obligatorio cambio de pilotaje; todo ello, envuelto en un entorno escandalosamente bonito, que gracias a la lluvia caída,  deleitaba nuestro olfato con un olor a campo, madera y romero que espero volver a sentir pronto. Tras la pista, entramos en un tramos  más arropados por arboledas y bonitos cortados típicos de la  sierra de Cuenca. Obligado momento para beber algo de agua y disfrutar del paisaje. La primera parte del recorrido estuvo acertado, era muy diverso y no daba pié al aburrimiento, intercalando algún tramos de asfalto que siempre viene bien para relajar las piernas. La comida estaba prevista a las 13:00 h, y previamente en la entrada a Cuenca, muchos aprovechamos para repostar y poder así terminar  con garantías el resto del recorrido.

El tramo hacia el restaurante discurre con un menor ritmo y nos agrupamos con algún otro equipo  para llegar juntos  a comer y comentar la jornada matutina. Con algo más de 200 km sobre nuestras piernas, nos acoge para comer el bonito pueblo de  Cañada del Hoyo que por unas horas se tiñe del más puro ambiente “off road.». Una deliciosa comida, variada y copiosa en “la venta de los montes”  que nos ayuda a reponer fuerzas para afrontar la segunda parte del recorrido en la que los inscritos en la versión “wild”encontrarían alguna sorpresa.

Esta segunda parte discurre por los montes blancos de Cuenca, pistas más áridas con zonas de piedras y sin la agradecida  humedad que encontramos durante las primeras horas de la prueba, haciendo obligatorio mantener una mayor distancia entre nosotros e intentar rodar en paralelo ya  que la nube de polvo dificultaba enormemente la visión. Algunas máquinas se empezaban a resentir: Pérdida de silencioso, roces sin importancia y un amortiguador trasero reventado que obligó a nuestro querido presi a regresar de vuelta por carretera.  Pasada los  obligados 15 minutos de “modorra”  y cuando empezábamos a entrar en calor, nos encontramos de bruces con una trialera digna de una buenas salida de enduro que con más o menos complicaciones y con la ayuda de todos los equipos fuimos sorteando de uno en uno hasta coronarla. El  obligado parón y el esfuerzo en levantar las motos nos pasó sin duda factura y obligó a recuperar el aliento disfrutando del paisaje y la agradecida “brisilla” que nos ayudaba a disipar el sudor de la frente.  Armados de nuevo, los gladiadores continuamos por una zona de bajada y algo más escarpada hasta encontrarnos con otra dificultosa subida , llena  de piedras y arena profunda  que hacía muy complicada la subida de las motos y que viendo el panorama y con buen criterio alguno sorteamos cortando campo a través sin así poder evitar la caída, ya más por cansancio que por otra razón.

Continuamos por un pequeño tramo que nos condujo a  recuperar fuerzas en el bar motero “Cobeteros” situado pueblo de Pajaroncillo previsto por la organización y en que sus dueños nos acogieron con una hospitalidad digna de mencionar. Gracias, ¡ Volveremos a vernos amigos!.

A partir de aquí y ya más relajados, volvimos a entrar en pistas, rápidas y muy secas, y con muchos equipos reagrupados lo que dificultaba mucho la visión debido  al polvo y provocó tragarse  algún bache de más de la cuenta en estos tramos. Eran las 19:30 h y todos empezamos a rodar a ritmo ligero sabiendo que lo habíamos conseguido, salimos de las pitas de tierra  y tomamos  asfalto sorteando la ciudad de Cuenca desde su punto más alto. Un atardecer espectacular con el sol reflejándose en los cortados ocres de sus montañas, Una exquisita guinda para el pastel que terminaba regresando al camping por la carretera que discurre a escasos metros del cauce del río Júcar.

Vuelta al camping, Nos bajamos de la moto, celebramos el éxito con nuestros compañeros y compartimos experiencias con la familia AEMOTUR tomando unas cervezas y masticando el sabroso polvo que nos ha regalado la  naturaleza durante 10 horas de moto que a nadie pueden dejar indiferente;  Poniendo fin a otra bonita experiencia de las que tendrás que contar varias veces en tu vida a los que te saben escuchar. Por último, desear una rápida recuperación a nuestro compañero Iván que por un infortunio sufrió una fractura de hombro y no pudo terminar. ¡ Gracias a todos ! Soy muy grandes.  ¡ Nos vemos en la próxima !

 

By Raul Martín

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